AGRICULTURA VEGÁNICA


EL HUERTO DE SAVIA

 

En Savia tenemos una parcela agrícola de más de una hectárea para producir verduras y frutas de forma orgánica y vegana. Esto significa respetando a la tierra y sin usar animales ni productos de origen animal en el proceso.

 

Si vienes a vivir con nosotros, ya sea en la casona compartida o en la cooperativa de vivienda, podrás echarnos una mano con el huerto de forma voluntaria y sin retribución de ningún tipo, con un máximo de 5 horas semanales de dedicación.

 

Durante un año y sus cuatro estaciones podrás ir aprendiendo lo que es trabajar la tierra poco a poco y también nos servirá a nosotros para evaluar tus aptitudes y saber si podemos contar contigo en el proyecto de producción agrícola. 

 

¿QUÉ PROPONE LA AGRICULTURA VEGÁNICA?

 

En la mayoría de las explotaciones agrícolas orgánicas es muy común el uso de fertilizantes de origen animal, como estiércol de vaca, cerdo, caballo, gallina etc, o fertilizantes derivados de la industria de la carne como harina de sangre, harina de huesos o harina de pescado. Estos fertilizantes están catalogados como orgánicos al no llevar productos químicos ni derivados del petróleo, pero claramente no se les puede considerar veganos. Además, en muchas explotaciones ecológicas también se utilizan animales con fines regenerativos. En ese caso, la simbiosis esgrimida por el ecologismo, se percibe como una justificación para seguir usando animales para beneficio humano. La simbiosis sólo es real si es ejercida en libertad por las partes implicadas, por lo que en este esquema, la relación entre animales y humanos no es simbiótica sino de explotación y dominio. Por muy bien cuidados que estén esos animales, se sigue perpetuando la idea de que los animales tienen una función de servidumbre.

 

La agricultura vegánica lo que propone es cultivar mediante procedimientos orgánicos y veganos, lo que quiere decir que no usamos pesticidas ni fertilizantes químicos, ni tampoco usamos fertilizantes de origen animal, ni animales para regenerar el suelo ni para ninguna otra utilidad. También realizamos una gestión de plagas lo más respetuosa posible con los animales. Para ello ponemos atención en traer biodiversidad y fertilidad al suelo.

 

Cualquier actividad humana puede generar un daño sobre los animales que no podemos evitar, como por ejemplo matar insectos cuando conducimos. En el caso de la agricultura, de forma inevitable vamos a generar un impacto sobre la fauna local. Pero eso no debe usarse como justificación para seguir explotando a los animales.